EL EJE EN LA LUNA [english]

“se sacó el cuerpo
Se sacó el cuerpo y se lo regaló al viento.
Se fue lejos, muy lejos.”

Extract from the poem, Autoexilio by Virginia Wood (Chilean poet).

In a society mobilised by the great issues and their vanities - conflicts, wars, and perverse economies that disturb human coexistence - we find… unlikely, probably, four women - as perhaps many in the world - who decide to adopt a particular poetic way of living: that of abandonment, remoteness, introspection, exile, or self-exile. Pioneers of a life in solitude - a consequence of previous experiences - who leave their community or their family to live only by themselves, and, perhaps, a sufficient existence.
Unfriendly geographies and a climate that cultivates the inclination intertwine in the stories of these women. The sky, ocean, objects, forests, or hills are the images of the landscape in which these four characters live in their time and space.
The history of these women is enriched and acquires a new and different dimension when we try to articulate, from our imagination, a narrative. In this apparent reality that we perceive and interpret, we see the photographer who has, and shows us, their particular significance. We may think of apparent objectivity, but we soon realise that we are facing a possibly complex triangulation.
Reality and fiction are confounded in this evidence.
Travel, gender, territory, and portraiture, some of which are considered primitive subjects in photography, form part of the readings we can decipher and combine in the narrative, guided by everyday elements of their respective characters and images from an aesthetic inspired by certain photographic traditions. It is no coincidence either, that in this series, the protagonists are adult women who live alone, which puts on the table issues, not lacking actuality, in a particular and no less political way.
If we think, as well, that every portrait and every form of photography is also a form of self-portraiture, we may think that we are confronted with a photographer who is capturing herself. These women, in these four geographical locations, in the context of landscapes and objects that form an important part of the work, become an excuse to give shape to a work or experience that goes beyond the subjects.
They are the women of the story, and their context is the pretext to Catalina Juger articulating her own fiction through her ability with the camera, and her committed approach.

“Contrary to what history has instilled in us, photography belongs to the field of fiction much more than that of the truth … Photography is pure invention. All photography. Without exception.”
Joan Fontcuberta, El beso de Judas, Editorial Gilli, 1997.

Héctor López (chilean photographer)

EL EJE EN LA LUNA
“se sacó el cuerpo
Se sacó el cuerpo y se lo regaló al viento.
Se fue lejos, muy lejos.” 
Extracto del poema Autoexilio de Virginia Wood (poeta chilena).


En una sociedad movilizada por los grandes temas y las vanidades humanas, alojadas sobre todo en las grandes ciudades, encarnando grandes conflictos, guerras, atentados, perversas economías que perturban la convivencia humana, encontramos… ajenas, probablemente, a esas vicisitudes que nosotros mismo hemos alimentado, cuatro mujeres como quizás muchas en el mundo que deciden aproximarse a una particular poética del vivir: la del abandono, la lejanía, la introspección, el exilio o autoexilio. Pioneras de un vivir en soledad, síndrome de los últimos tiempos, que dejan la comunidad o la familia para convivir tan solo con su propia y quizás suficiente existencia.

Una geografía no siempre amable y un clima que cultiva el temperamento, se entrecruzan con sus historias. Cielo, océano, bosques, cerros agrestes y utensilios diversos son imágenes que forman parte del paisaje con el cual conviven, cuatros mujeres en su espacio y temporalidad.

El relato sobre estas mujeres, se enriquece y adquiere una nueva y diferente dimensión cuando hacemos desde nuestros imaginarios una construcción y una narrativa. Esto, se torna inquietante al damos cuenta que tras esa aparente realidad que percibimos e interpretamos está la fotógrafa, quien, a la vez, nos entrega una significación propia de aquello. Podremos pensar en una aparente objetividad, pero prontamente nos daremos cuenta que estamos en frente de una triangulación virtuosa, la presencia de una suerte de subjetividades complejas.

Realidad y ficción se confunden en estás cuatro evidencias.

La fotografía, desde su descubrimiento ha tenido un fuerte arraigo en el paisaje, el viaje y el retrato, consideradas como experiencias primigenias de las prácticas fotográficas, viniendo a reemplazar y ampliar, en el siglo XIX, las de la pintura y el dibujo.

Viaje, género, territorio y retrato, son parte de las lecturas que podemos conjugar, intentando comprender una singular narrativa. Tenemos personajes con énfasis en los elementos con los que se relacionan día a día e imágenes resueltas desde una estética inspirada en ciertas tradiciones fotográficas. No es casual tampoco, que en este trabajo las protagonistas sean mujeres de edades muy adultas y que viven solas, lo cual pone sobre la mesa temas no carentes de actualidad y contingencia. Podría decir, en síntesis, que se explora en retratar a estos personajes de una manera particular y no menos política.

Si pensamos en el retratar y que todo retrato y toda forma de fotografiar es también una forma de autorretrato, estamos frente a una autora que se está fotografiando a sí misma. Esas mujeres, en esos cuatro puntos geográficos, en ese contexto de paisajes y objetualidades que forman parte superlativa del trabajo, se transforman en la excusa para darle forma a una obra que sobrepasa la evidencia del registro.

Son ellas, las mujeres del relato y su contexto plasmado como evidencia, pero siendo solo apariencia, el pretexto de Catalina Juger para articular su ficción, desde su habilidad con el aparato y su comprometida mirada.

“Contrariamente a lo que la historia nos ha inculcado, la fotografía pertenece al ámbito de la ficción mucho más que al de las evidencias…La fotografía es pura invención. Toda la fotografía. Sin excepciones”
Joan Fontcuberta, El beso de Judas, Editorial Gilli, 1997.


Héctor López Espinoza (fotógrafo chileno)